Cosas que aprendí en Internet

Paso mucho tiempo trasteando por internet. También leo mucho, últimamente podría decir que demasiado, pero siempre dejo un ratito libre al día (o lo intento) para ver qué pasa por el mundo y los blogs que sigo.

Me gusta sorprenderme con la cantidad de contenido que se publica diariamente, me parece una locura que la información sea tan rápida, que no nos de tiempo a asimilarla y que constantemente haya alguien con algo que decir. 

Tengo mis momentos, como todo el mundo, en el que decido leer cosas triviales, que me hacen gracia, y que me provoquen esa sonrisilla nerviosa que cuando vas en el Metro la gente piensa "y a ésta que le pasará??"

Por eso, tengo que compartir aquí lo último que más me ha llamado la atención, por divertido, por simpático, por original.




¿Hay algo que os haya hecho reír? Yo al mal tiempo, buena cara. 
I.

Problema japonés (medio) solucionado

Si hace unas semanas escribía un post sobre mis problemas con la comida japonesa, hoy vengo a decir que he encontrado una solución parcial al asunto en cuestión.

Después de una facilísima búsqueda en Google (poner "mejor ramen en Madrid") y varias recomendaciones de personas con buen paladar, fui a probar el que se califica como tal, Ramen Kagura.

Un local de comida japonesa lleno hasta los topes de japoneses tenía que ser un buen indicador. 


La comida estaba muy buena, con 3 tipos de ramen de diferentes tamaños y salsas a elegir, así como varios suplementos. Numerosos entrantes y ensaladas para acompañar al ramen que también  estaban muy ricos (comimos gyozas y arroz). No probamos los postres aunque tenían las especialidades típicas como helado de té verde.

De las cosas más curiosas que encontré fue el mantel que te ponen con las instrucciones para comer ramen al más  puro estilo japonés y la posibilidad de pedir un babero para no marcharnos. 

Así que muy buena experiencia en general, a la que solo le puedo poner un pero, y es que no es el ramen Ichiran de Japón.

Mi guía particular de Madrid: Malasaña (Parte II)

Hace un tiempo publiqué un post sobre los lugares que me gustan de Malasaña y siguiendo esa nueva serie de post, he pensado que no podía dejar de nombrar uno de mis imprescindibles. 

80 grados es un sitio con encanto. Con paredes decoradas con juegos como el pac-man, con un cuadro en el cuarto de baño de Mafalda, con sillas modernas y camareros encantadores.  


La carta es una auténtica novedad, la definición de un gastrobar en toda regla. Platos pequeños, para probar un poco de todo y para compartir con el resto de comensales. 

Entre mis básicos, el huevo trufado, la hamburguesa o el bocadillo de calamares reinventado y de postre la leche con galletas, así, como suena. Pero eso sí, acompañadlo todo de un distinto de verano.


Pd. Más Malasaña aquí